El gran día de Asha

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Me llamo Asha, tengo 7 años y vivo en un pequeño pueblo de Somalia. Esta mañana, cuando aún no había salido el sol, mi madre me ha levantado diciéndome que hoy era un gran día para mí. Me ha dicho que hoy me convertiría en una mujer, que es mi día de iniciación. Me han traído regalos, me han dado de comer cosas estupendas y han pintado mis manos con alheña. Estaba bastante emocionada y también un poco nerviosa, porque no sabía que esperar.

Me han dicho que las mujeres tienen que ser castas y puras, dóciles y sumisas, que deben preservar el buen juicio y no tener ningún comportamiento promiscuo. Por ello me han tumbado en el suelo y me han sujetado con fuerza. Y he sentido el mayor dolor que jamás había experimentado. Me ha parecido que duraba eternamente, aunque no ha debido ser más de 30 minutos. También he visto dolor en los ojos de mi madre al ver el mio propio, como ella debió de ver el de su madre, y su madre el de su abuela. Pero tenía que hacerlo, ya que es una condición indispensable para casarme honrosamente y para que mi futuro marido tenga la completa seguridad de mi virginidad. También se me podría excluir de la comunidad si no lo hacen.

Ahora me encuentro aislada en una cabaña con las piernas atadas con una soga hasta los dedos de mis pies. Me han dicho que duerma, que descanse y así me curaré pronto. Pero no puedo. Aunque estoy terriblemente cansada y agotada de tanto llorar, siento un dolor atroz. Y entre esas oleadas de dolor, también esta el punzante miedo que me produce saber que el día que me case mi propio marido tendrá que volverme a cortar y que podrá mantener relaciones conmigo aún estando herida. Hoy he aprendido lo que es el dolor. Hoy ha sido mi "gran día".

Por supuesto Asha es un personaje que me acabo de inventar, ya que no sé si una niña de esa edad pueda acercarse a comprender el por qué de los tormentos a los que su propia madre la va someter por complacer a los hombres de su comunidad. La explicación para esta práctica que nada tiene que ver con la religión y que se lleva haciendo durante centurias, podemos verlo en el testimonio del director de la fundación “pacifista” Assalaam Foundation, Don Hahim, cuando dice que "la ablación es positiva para la mujer y le brinda tres grandes ventajas, después de haber sufrido ese ritual que sólo dura unos minutos: las hace más hermosas, les fortalece la psiquis y da el equilibrio a la libido". ¿Equilibrio? Estas mujeres no quieren practicar el sexo a causa del dolor que les produce, y con ello sus maridos están tranquilos. No tiene otro fin que conferir a la mujer un status de inferioridad en relación al hombre

Dos millones de niñas al año, aproximadamente 6.000 cada día, 5 cada minuto, pasan por esta práctica que no es más que una terrible agresión contra la mujer. En 28 países. Y aunque afortunadamente, cada vez son más los que la prohíben y que son muchos los organismos que luchan por la abolición total, lo cierto es que se siguen haciendo en la clandestinidad y que se ha extendido a causa de la inmigración. En 2007 se registraron casos en Colombia, donde una comunidad indígena lo practica. Las autoridades indígenas, han pedido que no se adelanten juicios sin conocer las realidades de las costumbres locales y alegan el derecho de los pueblos indígenas a su autodeterminación.

Pero ¿qué está primero, la costumbre cultural local o los derechos humanos universales, es decir continuar con una práctica ancestral y violenta o respetar los derechos humanos de las niñas y mujeres? Afortunadamente y aunque poco a poco, cada vez son más los que defienden el derecho a la dignidad humana o la igualdad de género, pero l
as costumbres, la propia familia y la presión social siguen siendo el peor enemigo de las niñas en África.

Fuentes: Wikipedia, Mandragora, Unicef

17 comentarios:

Landahlauts dijo...

Espeluznante.

Hay tradiciones que no merecen ni el nombre. Y hay derechos inalienables que están por encima de todo.

Saludos.

Alvaro dijo...

Los derechos humanos deben estar siempre por encima de cualquier religión o tradición, por muy milenaria que pueda ser. Ese debería de ser el camino. La tradicón asi entendida lo único que pretende es mantener cuotas de poder y discriminaciones, nada más.

Tq

Juanjo dijo...

Por supuesto que están primero los derechos humanos universales. Y este tipo de prácticas deberían estar penalizadas y perseguidas por muy ancestrales que sean.

La ONU debería preocuparse más por la dignidad humana y la igualdad de género, que para algo están.

Saludos Alba.

Belén dijo...

Yo tengo mis serias dudas de que las mujeres rechacen estas prácticas, cuando son ellas especialmente las que las están haciendo.

Es mas bien un tema de cultura, es como las mujeres españolas de hace unos años, si les pegaba el marido aguantaban, y ahora algunas no...

Creo que hay que informar a las mujeres que esas razones para realizar las ablaciones son absurdas, y que no deben someterse a esas prácticas.

Por otro lado, es espeluznante tu relato, tre felicito

Besicos

Alba dijo...

Por supuesto Belén, eso esta claro. Es más, los hombres que se atreven a hablar de ello, dicen "es un tema de mujeres, que hacen las mujeres y sufren las mujeres". Pero es un hecho que hay países donde una mujer no tiene ni la más mínima oportunidad de casarse si no lo hacen. Es así de simple. Ningún hombre lo hará. Leí la opinión de una mujer, me parece de Mauritania a la que no se le había sometido a la ablación. Es soltera y amargamente decía que si alguna vez tuviera una hija, no dudaría en hacérselo. Para muchas de estas mujeres su mera existencia depende de un hombre y de parir hijos. Así de penoso. También es un hecho que cada vez se lo hacen a las niñas siendo más pequeñas, porque las mayores empiezan a cuestionar esta costumbre, por fortuna. Por supuesto que es importantísima la información, sin ella jamás se avanzará. Ni en este tema ni en ninguno.

Besos y gracias.

Froilán de Lózar dijo...

Alba, como de costumbre, vas derecha al asunto que importa, aunque hoy nos has confiado un relato un poco más largo. Y no dudes, aciertas. Lo que es triste es que todavía hoy, ahora mismo, se esté procediendo a consumar otra ablación sin que nadie intervenga. Yo a veces me pregunto, ¿para qué sirven tantos derechos como nos anuncian? ¿Quién nos defiende? Un post qwue vuelve a hacernos reflexionar y sobre el que deberemos insistir de nuevo. Gracias, amiga.

jose luis dijo...

Dentro de unos años, estoy seguro de ello, lamentablemente seguiremos hablando de los mismo. Gracias por el post

TORO SALVAJE dijo...

Es una aberración tan repugnante que me da igual su cultura, sus tradiciones, los chamanes, los brujos o sus familiares.
Debería imponerse a la fuerza si es necesario la eliminación de esa monstruosidad.

Besos.

Rudy Spillman dijo...

¡Qué tremendo testimonio, Alba! Me has cortado las palabras.

Lisi dijo...

Monstruosa y repugnante, sólo se puede calificar así a esa tradición... No me extraña que las mujeres no se rebelen, les han inculcado desde pequeñas que eso era lo correcto... así que coincido con los que han hablado de información, es totalmente necesario de que alguien las explique que "un matrimonio honroso" no es la total sumisión de la mujer frente a su marido, y que recuperen la posición que merecen, con la misma importancia que puede tener un hombre, ni más ni menos.

jordim dijo...

Las tradiciones suelen ser un lastre, ya deberíamos saber evolucionar un poc..

elreves dijo...

Las tradiciones solo sirven para anclarnos en el pasado, me dejaste mas tranquilo cuando leí que : "Por supuesto Asha es un personaje que me acabo de inventar" ya me hervía la sangre, sabes. !que historia¡
Un saludo

RECOMENZAR dijo...

Impesionante tu escrito descripto de una manera sensacional Besos mi querida

Mr. TAS dijo...

se le ha dado a la crisi financiera una dimensión apocalíptica, cuando otras crisis que de forma patológica sufrimos (humanitarias, alimentarias, derechos, exclavitudes...) y no reciben las "inyecciones de liquidez" que merecen.

un abrazo

Alejandro Pardellas dijo...

Te felicito por el post Alba!
Directo y claro!
La verdad es que es un tema en el que no tiene tanto que ver los Derechos Humanos, como la cultura y tradiciones de ciertos pueblos. Lo que se debería es tratar de convencer a los dirigentes de ésos países, tribus, o pueblos a que vean lo absurdo de ésas prácticas, y luego las divulgen a sus gentes.
Sólo cuando a nivel cultural se abran los ojos, cada persona será libre de elegir.Pero tendría que sea a nivel general de su propia sociedad. Individualmente nunca las dejaran, como bien relatas.
Lo mismo ocurre en países islámicos con ciertas costumbres.
Nuestra visión no es objetiva, pues no nos hemos criado en ésa realidad. Verlo con nuestros ojos, nuestra perspectiva, no deja de ofendernos , asombrarnos, darnos rabia,indignación,etc., pero NO ESTAMOS ALLI.
Ojalá se pueda hacer algo para que dejen de sufrir.Y pronto!!!
Un beso!!

Thiago dijo...

Esto es una aberración que no tiene nombre.... No se puede alegar que es una costumbre, pues entonces seguiríamos en la edad de piedra, donde "era costumbre" dar una ostia en la cabeza a tus contricantes,jajaja Hay costumbres y costumbres, por dios, que bailen y canten como todos, jajaja.

Perdona la gilipollada, pero es que es un tema que me quita el sentido. En fin, lo peor es que te la quieran vender como acerbo cultural y social.

Bueno, los judios tb. tiene lo de la circuncisión, lo que no deja de ser paradojico pq es a los hombres, y tb. relegan a las mujeres. son cosas que no se explican.

Bezos

Anónimo dijo...

Aún estoy consternada de este tipo de creencias tan ilógicas, repugnantes que no merecen ser llamadas ni por su nombre y que existen en nuestra actualidad, esto es atentar contra la dignidad de la mujer, ya es hora que se dé un alto a todas estas barbaridades y crímenes que perjudican y dañan física y emocionalmente a seres indefensos a quienes les practican la Ablación, no hay nada de malo en sentir y disfrutar del sexo, las mujeres tenemos derechos sobre nuestro propio cuerpo y esos derechos deben ser respetados por encima de cualquier creencia.

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