Hawas presenta al mundo a Akenaton, el faraón hereje

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Zahi Hawas es un arqueólogo a lo Indiana Jones al que le encanta salir a bombo y platillo ante todas las cámaras posibles, pero además es nada menos que el Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Pues bien, hace unos días reveló al mundo que, después de dos años de investigación, se confirma que Tutankamon no murió asesinado sino de forma natural a causa de la malaria. Todo ello está muy bien explicado en este post, que os recomiendo, del blog Pasa la Vida. Se acabaron las especulaciones.

Que el faraón niño no muriera asesinado no me sorprende nada, como tampoco me habría sorprendido que así fuera ya que subió al trono con nueve años en una época de caos religioso y político absoluto, legado del faraón hereje Akenaton. Tutankamon fue un chico endeble y enfermo que reinó durante diez años que pasaron sin pena ni gloria, y sin embargo es el faraón más conocido de la historia. Lo único memorable que hizo fue dejarnos la única tumba sin saquear encontrada hasta el momento, de lo que por cierto, en eso él no tuvo ni arte ni parte. Una tumba más bien pequeña, que ni siquiera era para él y que tuvo que ser arreglar a toda prisa debido a lo prematuro de su muerte. Eso sí, llena de fabulosos tesoros, historia y misterio.

Pero en este estudio también se revelan dos cosas muy interesantes: se confirma que la momia descubierta en la tumba KV55 en 1907 y que hasta ahora no se sabía con certeza de quien era, es realmente el faraón Akenaton, la cual se decía que podría no encontrarse nunca debido a que pudieron haberla destrozado en la antigüedad sus detractores para negarle la vida eterna. Y segunda, que con seguridad fue el padre de Tutankamon y que su madre no fue la reina Nefertiti (aunque esto no es ninguna novedad), ni su segunda esposa (esto sí es una novedad), sino alguna de las cinco hijas de Amenofis III y Tiy y por lo tanto hermana de Akenaton. Es decir, la madre de Tutankamon era a la vez su tía, o al revés, su padre era a la vez su tío...vamos, lo normal para la época.

Momia del Faraón Akenaton


Se confirma también que la madre del faraón dorado es la momia conocida como "joven mujer" de la tumba KV35. El trabajo que le queda ahora a Hawas es identificar y dar nombre a esta mujer, madre de Tutankamon y esposa y hermana de Akenaton.


El pais
La Voz de Galicia
Foto Nike Nelson

R.I.P.

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Endorfinas: sustancias que produce nuestro cuerpo que inducen a estados de bienestar, tranquilidad, relajación, entusiasmo y buen ánimo.

O algo así.

Yo, con eso de que a lo mejor me animo un poco, he seguido algunos consejos para obligar a este vago cerebro mío a liberar endorfinas:

Escuchar música que me guste: pues me ha dado por poner la misma canción, una y otra vez a ver qué pasa. Martirizaos los tengo a todos en mi casa y ahora para colmo, no me la puedo sacar de la cabeza; desesperada me tiene.

Rememorar recuerdos felices: cierro los ojos y me relajo... y como no duermo bien, me quedo troncho durante unos cuantos minutos y cuando los abro de nuevo, casi no sé ni quien soy ni donde estoy (que por otra parte no está nada mal).

Escuchar sonidos relajantes como el viento y el mar. Si abro las ventanas, por las de dentro sólo escucho gente gritando, la mayor parte de veces en rumano al son de un martillo hidráulico y de radiales varias y mi vista son toneladas de escombro y tierra. Si abro las de la calle, me azota la cara la nieve, la lluvia y si tengo suerte, sólo un viento gélido que me deja la cara tan estirada que ya quisieran los de Corporación Dermoestética. Y bueno, lo del mar no lo he probado que me pilla un pelín lejos.

Lo más importante, el súmmum, la bomba, lo mejor, lo que hace unos meses funcionaba, hacer deporte. Después de levantarme a la siete, preparar desayunos, ver que mi hija no llega tarde, colocarla camino del colegio, ponerme a limpiar un poquito y discutir con el arquitecto, salgo pitando para el gimnasio. Vengo arrenglá, con un frío del demonio y casi ni abrir la nueva puerta del portal que pesa (o me parece a mi) como dos quintales y medio. . . y encima ahora, ponte a trabajar.

Del sexo casi ni hablamos. Es meterme en la cama, caer en coma profundo y no querer saber nada de nadie. A las cinco tengo los ojos como platos y un humor de perros. Así que lo dicho, mejor ni hablamos.

Me queda probar la del dolor. Como también son muy buenas como analgésico natural, podría ir pellizcándome los brazos o lo mofletes o darme unos alfilerazos de vez en cuando para ver si se ponen en marcha, pero si digo la verdad, esta he decidido directamente pasarla por alto.

Resumiendo. No sé que órgano, glándula o lo que sea produce las endorfinas, pero sea cual sea, la mía o esta de vacaciones o se ha declarado en huelga o lo que es más probable: se ha muerto.

Descanse en paz.

De aniversario

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Como últimamente vivo sin vivir en mí, como decía Santa Teresa, y esto de la obra me está sacando de mis casillas, yo, que siempre me he jactado de tener buena memoria par las fechas, yo, que no se me olvida un cumpleaños, un santo, un aniversario, yo, a la que la sienta como un tiro que se olviden de los suyos... me he olvidado que mi blog ha cumplido un año. ¡Qué cosas! y es que todo este barullo y ruido continuo me tienen como alelada. Y sin el como...

No duermo bien. El caso es que no empiezo mal, entro en la cama y no me duermo, sino que caigo en coma profundo. Sin embargo, en la madrugada me despierto y no puedo volver a dormir. Hay días en que me quedo en la cama intentando que (por favor, por favor) el sueño regrese. Ni de coña. Otros ya me desespero y me levanto a ver la tele. Si ya por el día me parece un tostón, por la noche es mil veces peor. Me paso un par de horitas viendo como se ha convertido en un supermercado: máquinas infernales dominadas por hombres y féminas de formas esculturales que te prometen parecerte a ellos en un par de días. Bastante tengo yo ya con no hacer demasiado el ridículo en mis clases del gimnasio, que cuando acabo y me han dado mucha tralla a veces parezco Darth Vader con efisema. Y a esa hora, tirada en el sofá y los ojos como rendijas, no me motivan ni un poquito. Estupendos robots de cocina que hacen absolutamente todo menos lo que a mi más me importa, osea ni friegan ni recojen la cocina. O aparatos que prometen a los hombres miembros más largos y gruesos (y no me refiero ni a los brazos ni las piernas) que sólo de imaginarlo puesto se me encogen las tripas y me deja la libido a la altura del metro... Y eso de un canal a otro. Vamos, que ni guarrerías ponen a esas horas. Una pena.

En fin, que me disperso. Creo que todavía me queda alguna botellita de champán sobrante de las navidades, así que mismamente esta noche, o el viernes, o el sábado (que ya puestos a irme de fecha mejor un fin de semana ¿no?), nos la beberemos.

Y brindaremos, por supuesto, por lo más importante de este pequeño espacio. Tú.

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