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R.I.P.

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Endorfinas: sustancias que produce nuestro cuerpo que inducen a estados de bienestar, tranquilidad, relajación, entusiasmo y buen ánimo.

O algo así.

Yo, con eso de que a lo mejor me animo un poco, he seguido algunos consejos para obligar a este vago cerebro mío a liberar endorfinas:

Escuchar música que me guste: pues me ha dado por poner la misma canción, una y otra vez a ver qué pasa. Martirizaos los tengo a todos en mi casa y ahora para colmo, no me la puedo sacar de la cabeza; desesperada me tiene.

Rememorar recuerdos felices: cierro los ojos y me relajo... y como no duermo bien, me quedo troncho durante unos cuantos minutos y cuando los abro de nuevo, casi no sé ni quien soy ni donde estoy (que por otra parte no está nada mal).

Escuchar sonidos relajantes como el viento y el mar. Si abro las ventanas, por las de dentro sólo escucho gente gritando, la mayor parte de veces en rumano al son de un martillo hidráulico y de radiales varias y mi vista son toneladas de escombro y tierra. Si abro las de la calle, me azota la cara la nieve, la lluvia y si tengo suerte, sólo un viento gélido que me deja la cara tan estirada que ya quisieran los de Corporación Dermoestética. Y bueno, lo del mar no lo he probado que me pilla un pelín lejos.

Lo más importante, el súmmum, la bomba, lo mejor, lo que hace unos meses funcionaba, hacer deporte. Después de levantarme a la siete, preparar desayunos, ver que mi hija no llega tarde, colocarla camino del colegio, ponerme a limpiar un poquito y discutir con el arquitecto, salgo pitando para el gimnasio. Vengo arrenglá, con un frío del demonio y casi ni abrir la nueva puerta del portal que pesa (o me parece a mi) como dos quintales y medio. . . y encima ahora, ponte a trabajar.

Del sexo casi ni hablamos. Es meterme en la cama, caer en coma profundo y no querer saber nada de nadie. A las cinco tengo los ojos como platos y un humor de perros. Así que lo dicho, mejor ni hablamos.

Me queda probar la del dolor. Como también son muy buenas como analgésico natural, podría ir pellizcándome los brazos o lo mofletes o darme unos alfilerazos de vez en cuando para ver si se ponen en marcha, pero si digo la verdad, esta he decidido directamente pasarla por alto.

Resumiendo. No sé que órgano, glándula o lo que sea produce las endorfinas, pero sea cual sea, la mía o esta de vacaciones o se ha declarado en huelga o lo que es más probable: se ha muerto.

Descanse en paz.
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